10 modismos mexicanos que los extranjeros no entienden | Zacateks.com

10 modismos mexicanos que los extranjeros no entienden

El mexicano es una mezcla de tradiciones y obligaciones. De la mala fortuna y grandes riquezas. Del destino y la conquista. México es un país de contrastes, pero también de sueños y anhelos. Cada mexicano vive su país de diferentes maneras.

La mezcla que todos tenemos, unos menos y otros más, también hizo que nuestro idioma fuera distinto a cualquiera. En México no se habla español, se habla mexicano: un toque de pocho, maya, mexicas y españoles, una pizca del caribe y una cucharada de quién sabe qué otros países, forman aquellas palabras que repetimos a diario y que los extranjeros no logran comprender porque, en realidad, no existen en ningún otro lado.

Aquí una muestra de lo que decimos.

Fans of Mexico's soccer team celebrate after their team beat Brazil in the men's soccer final at the London 2012 Summer Olympics, below the Angel of Independence monument in Mexico City, Saturday, Aug. 11, 2012. Mexico won the match 2-1 and the gold.(AP Photo/Marco Ugarte)

1. “Me hace lo que el viento a Juárez” o “Me hace los mandados” o “Me la pela”

Se rumora que la primera tiene que ver por el mítico peinado del presidente, quien se ponía un potente fijador y seguramente, el viento ni siquiera lo movía.

La segunda contiene otra mítica palabra mexicana: los mandados. Que tiene que ver con el clásico “ir por el mandado” o “voy por el mandado”, es decir, hacer las compras para toda la familia. Así, si alguien te manda al mandado, seguro tiene más poder que tú.

Me la pela. Probablemente el extranjero entenderá la palabra cuando en el contexto se encuentran un plátano o los chayotes, pero si no es así, el extranjero podrá utilizarla para decir que alguien le hace los mandados. Las tres quieren decir lo mismo: no me afecta, no me hace nada y soy superior al otro.

 

2. Dar el gatazo

Nada tiene que ver con los rasguños de algún felino. Es otra joya del lenguaje mexicano. Si alguien compra un bolso que no es de marca y paga 300 pesos por él, seguramente lo hizo porque da el gatazo, es decir, se parece mucho, aparenta. Lo mismo si una mujer se arregla mucho para ir con la familia rica del susodicho.

Batea chueco, come arroz con popote, le truena la reversa

Sin ninguna conexión lógica aparente, las tres frases quieren decir exactamente lo mismo: es homosexual.

 

3. ¡Nos cayó el Chahuistle!

No tan usada en la actualidad, todo México entiende la caída del chahuistle, lo que quiere decir, que se arruinó todo porque alguien “nos cayó en la movida”, es decir, nos sorprendió cuando estábamos tramando algo malo. El Chahuistle, palabra desconocida para casi todos, se refiere a la plaga que afectaba las siembras de maíz, por lo que cuando caía el Chahuistle, todo se arruinaba.

 

4. Bajarse la cruda

Aparentemente, sin sentido para cualquier foráneo, esta frase no se refiere a bajar del congelador la carne para cocinarla después. Puede oírse comúnmente los sábados y domingos. Se utiliza cuando alguien busca el anhelado remedio para sanar el malestar que produce ingerir dosis de alcohol desenfrenadas, comúnmente va acompañada de un “no lo vuelvo a hacer”.

 


5. Chido

Está chido, comí chido, ando chido. Se refiere a un estado de ánimo satisfactorio, mejor que bien pero no excelente.

 

6. Madre

La palabra favorita de cualquier mexicano. En México todos aman a sus mamás y por eso les encanta añadir su persona a cualquier frase: a toda madre, ¡madres!, vale madre, ni madres, desmadre. Cada una tiene un significado diferente. La madre puede significar sorpresa, alegría, indiferencia. Todo depende del contexto y la intención con la que la escuchemos.

 


7. Rifarse por la banda

Una de las mejores frases de todos los tiempos. Aplicada en la sabiduría popular de la juventud mexicana, se refiere al bonito sacrificio que hace el mejor de los amigos que todos estén mejor. Rifarse quiere decir arriesgarse. Banda, bandera, banderilla, los amigos.

 

8. Wey

Palabra universal para referirse al interlocutor. No es necesario conocer el nombre del escucha. Basta con terminar cada frase con un wey para que el interlocutor sea aludido. Ven, wey; vamos, wey; hay que ir a la fiesta de al rato, wey. No hay distinción, es el apelativo preferido y sin lógica de la juventud mexicana.

 

9. 
Comerse la torta antes del recreo

Esta inocente frase que parece decírsele a un niño travieso que no esperó al descanso escolar para comer, en realidad, habla de la juventud inexperta y apasionada que no esperó a tener la edad suficiente para tener relaciones y que, en consecuencia, quedó embarazada. Esta frase viene con otra que tiene que ver cuando el niño ya nació:

 


10. Trae torta bajo el brazo

Si el bebé llega en buena época  y la familia comienza a tener dinero, quiere decir que el niño trae torta. Algo así como suerte o dinero o fortuna.