3 leyendas zacatecanas que no te dejarán dormir | Zacateks.com

3 leyendas zacatecanas que no te dejarán dormir

MexicoNov2010782

Pocas ciudades como ésta tienen historias y una leyendas tan interesantes; tal vez por no conocerse su verdadero origen, la imaginación del hombre ha tejido ese velo de fantasía alrededor de Zacatecas.

El cerro de la Bufa

Se dice que en ese pintoresco y bello cerro de la Bufa se encuentra una princesa encantada de rara hermosura, que en la mañana de cada uno de los jueves festivos del año, sale al encuentro de un caminante varón, pidiéndole que le conduzca en brazos hasta el altar mayor de la que hoy es la Basílica de Zacatecas, y que al llegar a ese sitio volverá a esplender la ciudad encantada, toda de plata, como fue esta capital hace muchos años, y que ella, la joven del hechizo, recordará su condición humana.

Pero para romper este encantamiento hay condiciones precisas, tales como que el viajero, fascinado por la belleza de la joven que le llama, tenga la fuerza de voluntad suficiente para soportar varias pruebas; que al llevarla en sus brazos camine hacia adelante sin turbación y sin volver el rostro, no obstante escuche voces que le llamen y otros ruidos extraños que se produzcan a su espalda.

Si el elegido pierde la serenidad y voltea hacia atrás, entonces la bella muchacha se convierte en horrible serpiente y todo termina ahí.

La señora del camino

Cuenta la leyenda que en una de las carreteras de Zacatecas, los taxistas suelen ser detenidos por una mujer que les pide que la lleve a una dirección.
Cuando la mujer sube, de pronto el taxista comienza a sentir como el frío recorre su cuerpo, por más que se abrigue parece que el frio no se va.

Cuando por fin llegan al lugar que señaló la mujer, ella comienza a gritar y se baja rápidamente del taxi y comienza a caminar rápidamente, algunos taxistas simplemente se retiran rápidamente, mientras otros intentan observar su cara, pero por más que intentan no logran ver el rostro de la mujer que después de alejarse comienza a desaparecer entre la oscuridad de la noche.

La calle de las tres cruces

Don Diego era tutor y tío de la hermosa Beatriz Moncada, cuentan que el tío planeaba casar a Beatriz con Don Antonio, hijo único de Diego, que era un joven que derrochaba el dinero a manos llenas.

Ya hacía varias noche que Beatriz escuchaba el sonido de un violín, observó una silueta en el poste de un farol que apenas y alumbraba, y quien tocaba el instrumento era un indígena que fue recogido y educado por los religiosos del convento de San Agustín, que respondía al nombre de Gabriel García.

Cuando Beatriz lo escuchó tocar en una reunión de aristócratas, su alma vibró al compás de aquel violín, al verla, comprendió su mirada y él también cayó enamorado de esa hermosa doncella; al poco tiempo Diego se enteró de este suceso, y un día que Gabriel se disponía a hablar con Beatriz, Diego le interrumpió el camino en su propia casa, le dijo que se marchara, Gabriel le dijo que el también era un caballero y se defendería con la espada; escaso fue el tiempo que pasó para que se librara una gran pelea, donde Gabriel solo rechazaba los golpes del tío.

Uno de los criados que observaba la batalla vio que Gabriel salió vencedor debido a que Diego se lanzó sobre la espada de Gabriel hiriéndose el mismo, entonces Gabriel se inclinó sobre el cuerpo de Diego y el criado, de la nada, le entierra un puñal a Gabriel provocándole la muerte.

De pronto se escuchó un grito, era Beatriz, que al estar observando la ardiente batalla se desmayó debido a la muerte de sus dos seres queridos, su cuerpo quebró el vidrio de la recamara desde donde observaba y cae sobre el violín de su amado.

Nadie sabe quién ni por qué, pero a la luz del farol de la casa se pintaron tres cruces a un lado de los cuerpos; tiempo después nombraron esta calle como Las tres cruces.