Éxodo: el andar en tierras bíblicas de Ridley Scott | Zacateks.com

Éxodo: el andar en tierras bíblicas de Ridley Scott

Que Ridley Scott es uno de los directores de cine que es poseedor de un gran talento, no me queda la menor duda, que a últimas fechas las películas que ha realizado han quedado a deber tampoco es novedad, y que se metiera con la épica bíblica llevando a la pantalla grande una de las historias más conocidas y queridas por el público católico,  que se ha representado con gran magnificencia en los Diez Mandamientos de Cecil B. DeMille, la historia de Moisés y su liberación bajo el yugo egipcio era en gran medida un apuesta arriesgada, pero en un año que fue bueno en términos de cine religioso esta cinta llega a las salas de cine a demostrar que aún hay público para este tipo de relatos.

Éxodo: Dioses y Reyes es una película que se maneja en términos generales en la medianía, ya que su director Ridley Scott logra hacer una puesta en escena de los más espectacular pero tibia en contenido, frágiles son los pilares que sostienen esta narración, que en ciertos momentos se puede sentir esa debilidad y falta de fuerza narrativa, la película se siente que se dirige en automático pues los actores solo se paran frente a la cámara e intentan representar papeles ya por todos conocidos, y aun así se sienten ajenos, extraños, ausentes, como si fuera una obra de teatro escolar con mucho presupuesto en la que las estrellas se dan el lujo del exceso interpretativo y a ello se le denominara actuación…una lástima.

Es increíble pensar que esta cinta tiene dentro de sus guionistas a Steve Zailian, quien ya ha probado que es uno de los mejores en la actualidad y que ha trabajado con los directores de mayor renombre, y traigo esto a colación porque lo peor de la película es sin duda alguna el guion, su intento por evitar las comparaciones con las películas anteriores hace que se pierda el rumbo de la historia, los diálogos se manejan dentro de lo anacrónico ya que es imposible distinguir a que tiempo pertenecen, pero sobre todo hay una incapacidad de síntesis, es decir, no son necesarias las cinco horas de los Diez Mandamientos pero si se puede moderar como es el caso de la hora y media del Príncipe de Egipto, la película dura dos horas y media y hay momentos de absoluta aburrición.

Dentro de lo rescatable, es por demás sabido que Scott es todo un perfeccionista, por lo que los aspectos técnico estéticos son lo más sobresalientes de la cinta y roban pantalla, la fotografía, los efectos especiales (son cumplidores), el diseño de sets y escenarios, el vestuario y la música, son elementos que hacen que esta película no se hunda y se mantenga a flote, le da ese carácter épico que requiere el relato aunque sea nada más en el aspecto visual.

En términos de la épica mostrada, creo que la cinta de Noé logra ser mucho más interesante y más de autor, el punto de vista de Aronofsky es contundente y su personaje es firme, a diferencia del Moisés de Scott, quien no logra transmitir la ambigüedad de sentimientos entre traicionar a su hermano o liberar a su gente.

Punto y aparte está la presencia de Dios, quien en ambas cintas se muestra de maneras diferentes pero es en Éxodo: Dioses y Reyes donde su representación se vuelve más polémica, por sus múltiples representaciones que a algunos les parecerá interesante la manera en cómo se muestra, pero a otros no, levantando opiniones divididas.

Éxodo: Dioses y Reyes es a final de cuentas una propuesta que se queda a la mitad de camino, es por momentos entretenida, por momentos aburrida, falta fuerza y contundencia en el relato, así como en la dirección de actores y su elemento más destacable es el apartado visual y algo que en definitiva queda a deber es la secuencia del mar rojo que tenía absolutamente todo para convertirse en una escena clásica del cine contemporáneo (gracias a los efectos especiales) pero que queda reducida a una mera anécdota y resulta ser de lo más anticlimática, así que advertidos están si deciden ir a verla al cine.

Por Oswaldo Tagle Damasco