A vender pizza al grito de cowabunga | Zacateks.com

A vender pizza al grito de cowabunga

Definitivamente el cine de nostalgia está a todo lo que da en los últimos años, en el rescate de producciones cinematográficas que se consolidaron en décadas pasadas y buscan posicionarse entre las nuevas generaciones, reintroduciendo a personajes que ya son una parte importante de la cultura popular y la pregunta es: ¿realmente es necesario todo eso?

Michael Bay se ha dedicado a revivir clásicos del horror (las más recientes producciones de Viernes 13 y La Masacre de Texas), a aprovecharse de la nostalgia ochentera al llevar al cine a los vehículos extraterrestres más famosos de la televisión: Los Transformers, de los cuales ya ha generado cuatro películas muy exitosas.

Y la cosa no piensa parar ahí, porque ahora ha decidido tomar a Las Tortugas Ninjas Adolescentes Mutantes, las cuales fueron famosas durante la década de los noventas, y piensa hacer exactamente lo mismo que ha hecho con los robots adoptados por el planeta tierra: hacerlo un producto de cine explotable hasta decir basta.

La película de Las Tortugas Ninja es prácticamente una cinta de Michael Bay, su esencia y su espíritu incorruptible están presentes durante todo el metraje, a pesar de que Jonathan Liebesman es quien dirige la cinta. Éste último, funge como una marioneta al servicio del maquiavélico productor para cumplir todos y cada uno de sus caprichos y se muestran también todos sus defectos, es decir, es un cinta Bay para bien y para mal.

Comenzando por un guion flojo y poco desarrollado en el cual la exposición de situaciones es totalmente desordenada ―se toman casi media película para exponer el origen de las tortugas―, su desarrollo, crecimiento y el resto del filme para plantear un conflicto y resolverlo mágicamente en menos de dos horas, sabemos que a Michael Bay solo le gusta tener premisas demasiado básicas pero creo que un poquito de desarrollo dramático no le caería mal a sus producciones.

En el rango de las actuaciones, la cinta no se defiende mejor, aunque hay que admitir que por lo menos que las tortugas tienen personalidades diferentes que se lograron respetar y eso se pudo manifestar tanto en la cuestión física, como en la interpretativa, generando una diferenciación inmediata, más allá del color del antifaz.

Por otra parte, a los antagonistas ni cómo ayudarlos ya que caen en los estereotipos Bay: Megan Fox interpreta a la reportera Abril O´neal quien es la aliada de las tortugas y ella es la mujer bonita pero tonta que le gusta meterse en problemas; tenemos a Will Arnett quien es el camarógrafo de O´neal y juega el papel de patiño y comic relief; finalmente tenemos a William Fitchner quien es el villano malísimo que evoluciona como Destructor, quien cabe destacar parece más Silver Samurai que otra cosa.

Lo más rescatable, sin duda alguna, es el apartado visual, ya que la incorporación de las tortugas en formato de captura de movimiento resulta creíble y mucho mejor resuelto que esos trajes botarga utilizados en los filmes de los noventas, las secuencias de acción son trepidantes y realizadas de manera efectiva, el trabajo de edición logra agilizar los momentos dramáticos y en términos generales es un trabajo correcto para un blockbuster veraniego.

Finalmente sabemos que a Michael Bay le encanta introducir product placemente en todas sus películas, en algunas de un forma más obvia que en otras y aquí no es la excepción, todo ese discurso de Splinter sobre la pizza de una conocida marca (que en Zacatecas no venden) es digno de una telenovela de Televisa.

Finalmente, podemos concluir que si alguno de ustedes es fan del director de La Roca y Armaggedon, entonces esta película no los defraudará, pero si esperan un homenaje a las Tortugas Ninjas de las décadas pasadas, entonces eso no sucederá.

Por Oswaldo Tagle Damasco