El Planeta de los Simios: Confrontación | Zacateks.com

El Planeta de los Simios: Confrontación

Era la década de los sesentas cuando la figura de Charlton Heston hincado en la playa con la imagen de la estatua de la libertad destruida de fondo, nos tomaba por sorpresa a todos aquellos que admirábamos una de las obras clásicas de la ciencia ficción. Hace unos ayeres Tim Burton buscaba sorprendernos de nuevo con un remake que la verdad preferiríamos olvidar de nuestra memoria al mostrar una serie de aberraciones cinematográficas que poco aportaban al universo de los primates parlantes. Hace unos años El Planeta de los Simios (R)evolución demostró que aún se podían contar muchas cosas y de una forma interesante, y el día de hoy ya podemos disfrutar de su secuela que logra ir aún más allá.

Esta nueva cinta se ubica diez años después de lo ocurrido en (R)evolución, existe una separación entre los simios y los humanos restantes, porque la gran mayoría han sido eliminados de la faz de la tierra gracias al “virus de los simios”, y existe una clara separación entre ambas especies, cada una con un dominio de espacio propios, que por cuestiones de poder se verán estas posiciones puestas en peligro tanto de un bando como por el otro, y es que la primera parte de la película sirve para mostrarnos el contexto en el cual se desarrollarán las acciones y así justificar la inminente guerra que se aproxima.

Uno de los elementos que más me llama la atención es lo bien desarrollados que están los personajes, por un lado tenemos a los simios principales, quienes tienen un eje dramático que justifican las acciones que provocarán la confrontación, y por otro lado, la postura de los humanos en esta guerra por la sobrevivencia que son válidas y bien fundamentadas, todas ellas encaminadas a aquel temor primario motor de todas las malas decisiones: el miedo, a perder el poco espacio que poseen, a ser dominados por una especie inferior, a quedarse en la oscuridad para siempre, a perder el control de lo que a esas alturas ya no se puede controlar.

Mención especial a los actores que interpretan a los simios (en especial a Andy Serkis) quienes logran dotar de una expresividad total a estos personajes, dotándolos de una profundidad, una dimensión nunca antes vista en la pantalla grande, que nos comprueba que cuando los recursos tecnológicos actúan en pos de una buena historia, estas aumentan de manera potencial la calidad fílmica (cof, cof Transformers cuatro), y nos hacen olvidar esas máscaras, y esos disfraces acartonados de las películas sesenteras que estaban más cercanos a la anatomía humana y más lejanos a los movimientos naturales de los primates.

Ligado a estos elementos están los efectos especiales, en donde la captura de movimiento da un paso más allá, otorgando unos niveles de realismo realmente impresionantes, ya que las actuaciones de los primates se realizaron en exteriores y ya no en estudios, lo que logró que se pudieran integrar mejor las animaciones de los simios, con sus propias características y acciones, especialmente en la secuencia final de la confrontación, la cual, técnicamente se ve que fue un reto titánico, pero con resultados más que satisfactorios.

Matt Reeves logra construir una historia interesante, bien planteada, bien desarrollada, con una puesta de escena contundente, logra explotar el máximo potencial de algunos actores, otros sólo se quedan a medio camino pero su preponderancia e importancia dentro del filme no son tan grandes que no se les puede pedir más, construye una película emocionante, donde logra nivelar bien las dosis de acción y de drama, demostrando que los productos de verano también pueden tener una calidad envidiable digna de cualquier película ‘oscareable’.

A final de cuentas puedo resumir que El Planeta de los Simios: Confrontación, se convierte en una de las mejores propuestas de este verano cinematográfico que está llegando a su término, y no sólo eso, va más allá, es una de las mejores cintas de ciencia ficción de los últimos años, superando a su predecesora y marcando una pauta bastante alta para una futura secuela, que si se realiza con el mismo cuidado que ésta, no dudaré en estar en el sala de cine el día de su estreno.

Por Oswaldo Tagle Damasco