La verdadera extinción de Transformes | Zacateks.com

La verdadera extinción de Transformes

Una cosa que no se puede negar, es que la franquicia Transformers ha sido la más exitosa de su director Michael Bay, nunca se ha caracterizado por tener tramas complicadas, bien armadas o inteligentes, sino que sólo funcionan como mero pretexto para ver a los robots creados por Hasbro partirse en mil pedazos los unos a los otros, esto no es para nada ninguna queja, ni tampoco esperábamos más de este producto cinematográfico, que siempre entregó lo que se prometió… hasta ahora.

El principal problema de Transformers: La Era de la Extinción, es que utiliza la misma fórmula que las tres películas pasadas, notándose un desgaste abismal, la cinta a pesar de mostrar espectaculares escenas de acción, se puede notar en su trasfondo un desgano tal, que en lugar de emocionar al espectador solo provoca que a poco más de la mitad de la película uno se la pase consultando el reloj esperando que la película acabe pronto, y es que esa falta de entusiasmo se muestra en casi todos sus apartados, salvo en el visual que es lo único rescatable de la cinta.

Es entendible que Michael Bay sólo lo hace por dinero, se le exigen éxitos y él debe crearlos aunque ya no sienta entusiasmo por ellos, aún a pesar de utilizar los mismos recursos, es como se dice popularmente, es la misma gata nada más que revolcada y yo agregaría pero más aburrida, a diferencia de otros productos de acción que se han estrenado en el cine este verano que demuestran como debe de ser una buena cinta de este género, con una trama buena y espectaculares secuencias, como ejemplos citaría sin error a equivocarme a El Capitán América: El Soldado del Invierno y Al Filo del Mañana.

En cuanto a las actuaciones, el cambio de reparto sólo fue una cuestión de sustitución porque prácticamente los mismos personajes permanecen solo que con otros rostros, eso sí, se la creemos más a Mark Whalberg como patea traseros que a Shia Lebouf; Nicola Peltz se vuelve el atractivo visual masculino que más que parecer hija del citado actor parece su novia, Jack Reynor es el patiño, el comic relief, el acompañante de aventuras que no tiene más peso dentro de la historia que el hacer reír, con un falso heroísmo que no sirve para nada, los únicos que aquí se salvan son, por un lado, Stanley Tucci, cuyo personaje obsesionado con la tecnología extraterrestre lo lleva por un rumbo ambiguo y no se sabe a ciencia cierta qué esperar de este personaje en un buen sentido, y, finalmente, Kelsey Grammer como el villano de la cinta que lo hace de una forma natural sin recurrir a los excesos dramáticos que este tipo de cinta requiere.

Dentro de lo destacable de forma positiva está el apartado visual, que por un lado el trabajo de fotografía es espectacular, funciona para enmarcar la acción y además mostrar paisajes espectaculares,  por otro lado los efectos especiales, los que cabe mencionar son tan buenos que se empatan con la escena de manera perfecta y se nota un trabajo de postproducción muy bien cuidado, y puedo afirmar que esta es la primer cinta de Transformers en la que no batallo en ubicar quien contra quien está peleando.

A final de cuentas esta última entrega de los Autobots favoritos del cine sólo nos comprueba una cosa: que la verdadera extinción se refiere a esta franquicia, con fórmulas explotadas y agotadas, dirección y actuaciones en automático, un trabajo de guion flojo, una cinta que busca engañar con humo y pirotecnia, una película sin alma, sin convicción, sin pretensión, y es que hoy en día ya no sólo basta con cumplir con uno solo de sus apartados, hay que ser bueno en todos, en fin, la saga promete más aventuras, pero a estas alturas me cuesta imaginar, porque ya no queda nada que explotar.

Oswaldo Tagle Damasco