X-Men: Días del futuro pasado | Zacateks.com

X-Men: Días del futuro pasado

A 14 años de la primera aparición de los mutantes favoritos del cine, hemos podido disfrutar de sus aventuras de una manera un tanto irregular, las primeras dos cintas son muy buenas y lograron mostrar que se pueden hacer filmes de superhéroes con resultados más que decentes, la tercera parte resultó ser un bodrio generando una serie de inconsistencias (ya ni hablar de X-Men Orígenes: Wolverine) y la de Primera Generación resultó ser un balde de agua fresca para renovar la franquicia cuando todo parecía que había terminado para Charles Xavier y compañía.

Cuando Bryan Singer decide volver a la dirección de la continuación de Primera Generación, después de que Matthew Vaughn decidiera dejar la saga para realizar otro proyecto, fue la decisión más inteligente que pudo haber tomado, nadie más conoce a los personajes como él, sus historias, sus frustraciones y eso sirve como motivante para rescatar y llevar más allá este proyecto que de nueva manera se alza por los aires, y he aquí el porqué.

Adaptar Días del Futuro Pasado me pareció una de las jugadas más inteligentes que se pudieron haber realizado dentro del universo X-Men, porque se logran conjugar dos líneas de tiempo y por lo tanto dos tramas (lo cual también es un gran riesgo), pero Singer logra unificarlas y explotarlas al máximo, y de paso busca justificar todas las aberraciones y diferencias dramáticas que en las cintas pasadas resultaban inconvenientes para el desarrollo de los personajes mutantes en el futuro.

Uno de los mejores aciertos es que se logran combinar de manera perfecta los repartos tanto de los de las primeras películas como los de Primera Generación, quienes ya se muestran más cómodos en sus personajes y eso hacen que evolucionen de manera natural, especial mención a Xavier del pasado quien logra mostrar una gran complejidad al ser abandonado y sentirse traicionado, Magneto siempre destacando esa dualidad que como villano lo hace más interesante y además tenemos a Mystique, quien juega un papel primordial que desencadenará en el holocausto mutante que se vive en el futuro, y algo que se aplaude es que Wolverine pierde protagonismo para dar pie a más desarrollo de otros personajes, quienes en este caso he de admitir, es emocionante ver como todos tienen su momento de gloria (mención honorifica a Quicksilver, que a pesar de su poca duración en pantalla, vale su peso en oro).

La película dentro del aspecto visual tiene un considerable avance con respecto de su predecesora, hay una mayor conciencia en el uso del espacio, aunque para su mala fortuna los efectos no logran ser del todo acertados (principal defecto de la saga en general), pero lo interesante es como se desarrollan en las espectaculares escenas de acción, que permiten que su excesiva duración no se sienta tanto, ni tampoco entorpecen el desarrollo dramático de la historia.

Finalmente es necesario decir, que ha valido la pena el replanteamiento de la saga mutante, que es bueno el regreso de Bryan Singer a la silla del director, porque ha logrado elevar el estándar de las películas de los X-Men después del descalabro de la Batalla Final, pero sobre todo, porque ha abierto un nuevo panorama que es bastante prometedor, sobre todo cuando al final de la cinta uno puede imaginarse un millón de posibilidades y eso nos lleva al título de la siguiente película: X-Men- Apocalypse.

Por Oswaldo Tagle Damasco