Kurt: a 20 años, la muerte en forma de corazón | Zacateks.com

Kurt: a 20 años, la muerte en forma de corazón

En la historia de la música existen momentos que tienen la capacidad de mover una generación completa, momentos que cambian la historia de la música para siempre, uno de esos momentos se vivió el 5 de abril de 1994 cuando  el vocalista de la banda de grunge Nirvana decidió quitarse la vida.

Kurt Donald Cobain se convirtió en un símbolo para la juventud de inicios de los noventas, la visceralidad en sus letras, la fuerza en cada una de sus canciones, su actitud desenfadada e incluso aburrida hacia la sociedad y los medios lo volvieron un icono de la rebeldía, que desde una cinta podía llegar a miles de seguidores.

Corren aun muchos rumores acerca de la muerte de Cobain, rumores que se vuelven mitos y los mitos leyendas, sus últimos días aún suenan a película policiaca y a drama.

La personalidad de Kurt Cobain siempre había sido todo, menos estable, un ser humano con un corazón pop con efervescencia metálica, y era precisamente ese carácter febril lo que Kurt demostraba en cada verso, en cada acorde y cada presentación.

El día de hoy, se cumplen 20 años, 20 años sin las cajas en forma de corazón, sin las infusiones de té, 20 años en los que una parte de la música se ha quedado en silencio, como esperando ese nuevo respiro previo al grito primal al que Cobain nunca nos educó para olvidar.

La voz, el estilo, la lírica y la música de Cobain pueden no gustarle a todos, pero sin duda nadie se mantiene al margen, porque eso es lo que era Kurt, un repulsivo en un mundo que lo que necesitaba era despertar. Cobain, junto con Nirvana fueron una explosión en la cara del mainstream, de esa vida “ideal” ochentera, un zape en cabezas con flecos y pantalones abombados, Nirvana, esa adarga que luchaba contra molinos gigantes de mercadotecnia y medios, ese barco comandado por un quijotesco Cobain que no sabía que hacer con la fama, que no sabía que hacer con la hipocresía que los medios representaban para él, un Cobain tan libre en un mundo de cárceles, un niño perdido en estanterías de juegos macabros que llevaban a una única salida, el suicidio.

“Soy una persona demasiado errática y temperamental… ya nos siento pasión” rezaba la nota dejada por un Kurt de 27 años, una nota dejada dentro de un jarrón que hacía las veces de un florero, quizá una metáfora más en la cabeza del artista, una metáfora sumada a las palabras de Neil Young, “es mejor quemarse que desaparecer poco a poco”: Cobain, que sufría de depresión y lidiaba con un constante problema de adicciones, un Cobain cuya pasión lo llevó a morir así, como una explosión, una explosión que de alguna manera nos dejó huérfanos musicalmente, huérfanos de ese arranque que viene desde adentro, que explota gritando.

Sin duda, la música no ha sido la misma después de los acordes que saturaron la apertura de los noventas, Kurt Cobain, sin duda fue ese petardo que nos abrió los ojos a un mundo que la moda y el consumismo nos quería ocultar, un mundo en el que Kurt vivía inmerso, un año más, ahora 20 años después, su música se vuelve más necesaria que nunca.

L.C.yT.C. Pablo Esparza Flores
Facebook.com/angeldelsilencio
Twitter@pablilloesparza