Opinan artistas y promotores culturales que se ha ‘ferializado’ al Festival Cultural Zacatecas | Zacateks.com

Opinan artistas y promotores culturales que se ha ‘ferializado’ al Festival Cultural Zacatecas

Festival-Cultural-Zacatecas-2013

El balance del Festival Cultural Zacatecas, no sólo de la emisión que recién concluyó, sino en objetivos, trayectoria y proyección a futuro de este evento que pretende consolidar la visión de Zacatecas como un centro cultural de importancia a nivel nacional, ofrece múltiples lecturas que tienen que ver con sus metas, el ejercicio de su presupuesto, su programación, su organización, la administración de foros y la atención diferenciada de sus públicos, entre otros aspectos, mismos que fueron abordados en un sondeo.

La inclusión en el programa de artistas como Paloma San Basilio, José Luis Perales, Hernaldo Zúñiga, José Luis Rodríguez El Puma, Pandora y La Sonora Santanera fue definida con una serie de expresiones críticas que van desde “ferialización del festival”, “homenaje a Siempre en Domingo” o populismo en lugar de cultura.

Para Jaime Robledo, quien se encarga del Centro de Documentación de la Fototeca de Zacatecas, el Festival Cultural de este año fue una emisión interesante, de la que rescata como positivo su programa académico, propuesto en diferentes foros con presentaciones de libros, charlas y conferencias, mismo que habrá que fortalecer; comentó, pero que también tiene aspectos que deberían revisarse.

Entre éstos apuntó el fenómeno de ferialización. Se refirió con esto a la inclusión en su programa de “artistas de televisión” que más bien corresponden a una programación de feria regional, nacional o de palenque, dijo.

“Estos son grupos de televisión y concretamente de Televisa que no tienen nada que ver con un festival cultural”. Su inserción, agregó, no sólo ha ocurrido en esta administración, sino en anteriores, pero antes, se invitaba a uno o dos para que ofrecieran fotografías de una Plaza de Armas llena para hacer aparecer estas imágenes en la primera plana de los periódicos.

Hay que realizar un balance, sostuvo, de lo que deber ser un festival cultural y para qué hacerlo. En su opinión, sus objetivos deben centrarse en ofrecer a la ciudadanía propuestas culturales y artísticas de diversas tendencias tanto del país como del extranjero, y a las que no se tiene acceso más que por este medio, pues, señaló, la mayoría de la gente no puede viajar a ciudades como Monterrey o el Distrito Federal para disfrutarlas y menos aun fuera del país.

Un festival cultural debe proponer contenidos de calidad y los organizadores no deben temerle a una plaza vacía por traer a artistas que no son taquilleros, sino promoverlos anticipadamente, buscando siempre que sean propuestas novedosas que generen expectativa en el público, que así esperará siempre las vanguardias sugeridas por los organizadores. Hay que pensar, comentó, qué se quiere de este festival a 10, 15 o 20 años, hacer una prospectiva a futuro del mismo.

Este evento, que tiene ya una larga trayectoria, debe replantearse y volver a sus orígenes, aseveró, cuando se invitaban a grupos de calidad que no tenían que ser famosos o caros, sino que ofrecían diversidad de tendencias.

Esta revisión de extenderse a los foros, expuso, e hizo la observación de que el aforo que puede ofrecer plaza Bicentenario es mayor que el de Plaza de Armas. Lamentó, asimismo, como un desacierto, el que la programación Música del mundo, donde se integran grupos alternativos y jazz, haya sido trasladada a la plazuela Goitia, un espacio pequeño e incómodo, cuando la plaza Miguel Auza resultaba apropiada para estos programas que calificó como de lo mejor que ofrece el festival.

En términos de la atención a diversos públicos, puntualizó que está fuera de contexto el que se deje sin programación de actividades culturales el Viernes Santo, pues hay gente que no tiene interés en observar la Procesión del Silencio o que no comparte las tesis religiosas que la originan y merece el mismo respeto que los creyentes. A este tipo de público no se le ofrece nada, desaprovechando, además, un día inserto en el fin de semana que mayor convocatoria logra de los ciudadanos y visitantes a Zacatecas.

En este caso, propuso, deben realizarse actos lejos de la trayectoria de esta expresión religiosa, y sugirió nuevamente la plaza Bicentenario como un escenario posible.

En un sentido similar se expresó Martín Letechipía Alvarado, promotor y divulgador cultural, pintor y artista teatral, al comentar que Zacatecas no debe ser una agencia de empleos que favorezca a Televisa.

“Hay artistas para todos los gustos, es cierto, ¿pero por qué la balanza está más inclinada hacia estos artistas y grupos populacheros, quemados, que, por supuesto, la juventud ni siquiera conoce y son una reminiscencia de un romanticismo gastado, dulzón, un tanto desprovisto realmente de esencia?

¿Qué caso tiene escuchar a Pandora, si eso ya lo escuchamos mediante Televisa por muchos años?, ¿qué caso tiene escuchar al Puma, qué aporta a nuestro pueblo?, ¿qué caso tiene escuchar a la Sonora Santanera si podemos escucharla en El Chaparral o en Bonito Pueblo?…es un grupo que ha venido ¡tantas veces!, ¿qué aporta de nuevo?

Venimos a ver con El Puma a bailarinas exóticas que se pueden ver en algún antro. ¿Qué es lo que está ofreciendo realmente el festival?, ¿de qué estamos hablando, de cultura o de populismo? Me parece que le falta dirección, coordinación, objetivos. No creo que sea un festival digno para nosotros ni para la gente que nos visita.

Luego en referencia a los costos que este tipo de artistas implican para Zacatecas, un estado pobre con sequías persistentes, agregó, será necesario saber cuánto cobró cada uno de ellos, y opinó que traerlos es sangrar al erario público; además, encontró marcadas diferencias en el trato con respecto a los artistas locales, quienes, contrario a lo que ocurre con los famosos y altamente cotizados, tienen que adivinar cuándo se les va a pagar.

Como alguien que ha centrado su actividad en ofrecer mediante el teatro de títeres contenidos para niños, Letechipía Alvarado, también lamenta lo que califica de deterioro del foro infantil: no hubo música especializada en este tipo de público, se disminuyó el número de eventos programados por día y su variedad, y no se integraron propuestas foráneas. Sobre todo el haber retirado la música, comenta, fue un elemento de descontento de muchos padres de familia.

En cuanto a las expresiones de cultura popular que se insertaron, se mostró en desacuerdo con que se hiciera desfilar a las danzas tradicionales como una exhibición que las despoja de su sentido ritual. También, en esa especie de competencia, dijo, que se generó entre la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), para ofrecer lo mismo, comida típica.

Como punto positivo, resaltó la participación de artistas zacatecanos “que hicieron propuesta y que han estado insistiendo desde hace mucho tiempo y merecen estar (incluidos en la programación del festival)”; asimismo, de los eventos musicales, la participación del grupo Kansas.

Por su parte, Miguel Angel Ortiz, artista plástico integrado al proyecto cultural El Pasillo, mencionó que de manera personal los eventos de esta emisión del Festival Cultural Zacatecas no le llamaron la atención, y señaló como “oferta mediana” su propuesta programática: “habría mucho que trabajar en ese sentido, a lo mejor sin nombres tan ostentosos, (pero que hubiera) una oferta más cordial para las personas que queremos ver cosas buenas. Yo no creo que haya muchos remilgos, si se ve algo bueno, es bueno para todos”.

No es que el entretenimiento esté mal, aseveró, pero el Festival Cultural Zacatecas es muy importante para la ciudad, muchas cosas económicas giran alrededor de ello y debería ser un espacio en donde se sofisticara la propuesta cultural, ya que es un punto focal para ciudadanos y visitantes, en el que las instituciones pueden tener más incidencia al manejar uno de los presupuestos más grandes a ejercer en el estado dirigido a la promoción y difusión cultural y con el que debiera aprovecharse más la atención nacional que se genera.

Este festival debe ofrecer propuestas sólidas que tengan que ver con la comunidad, con la ciudad y con el estado, y aprovechar el interés del público para proponerle no sólo posibilidades de entretenimiento sino de formación y acercamiento a los procesos culturales, dijo.

El Pasillo ofertó, refirió, charlas y talleres para niños referentes a divulgación científica, lo cual les permitió darse cuenta de la necesidad que existe de diversificar contenidos para públicos específicos como el infantil y el juvenil.

El rubro de la cultura se ha superficializado, sólo se le percibe como un asunto de entretenimiento, que, o es arte o es un evento musical equis, cuando hay una gran necesidad del publico de acceder a un horizonte más amplio de ofertas, incluso de los de artistas locales. Todo se hace para grupitos o se centra en actos masivos; debe haber balances, precisó.

“Nosotros tenemos un espacio pequeño, que se llenó en las actividades y talleres de artes plásticas y en los de ciencias que ofrecieron especialistas, gente que conoce su medio a nivel nacional; de éstos derivaron polémicas y preguntas, y es ahí cuando nos damos cuenta de que la oferta debe de ampliarse a generar debates en el sentido de qué están significando para la gente las propuestas de los creadores y de los pensadores”.

“Hubo casos muy exorbitantes, muy sonados, como el de los grupos Zoé o Fobia, donde el espacio estuvo lleno, pero era inadecuado para ese acto. Hubo muchos problemas de organización. Por todos lados yo veo la medianía y no veo ningún motivo por el cual echar las campanas al vuelo”, concluyó.

El tema de la inclusión de artistas ampliamente difundidos por los medios masivos fue causa reiterada de crítica. Una importante promotora cultural, quien prefirió se omitiera su nombre, compartió la expresión escuchada de visitantes allegados, quienes calificaron como “un homenaje a Televisa” su programación dentro del Festival Cultural Zacatecas y que para ellos no ameritaría la inversión en cuartos de hotel que por años habían realizado para asistir al evento.

La otra parte de esta lectura comentó, es que uno de los objetivos de un festival de estas características es la formación de públicos para apreciar el arte y la cultura en su diversidad, una cosa que se va dando poco a poco a través de contenidos propositivos, y que cuesta el mismo esfuerzo y tal vez más bajo costo el integrar al programa una oferta de calidad.

“El público ya asiste a los eventos. Antes éramos muy reacios, ahora debemos aprovechar el crecimiento de ese público. Sobre todo para los jóvenes y los niños debe de haber una oferta, pero de calidad”, aseveró.

Hubo también coincidencia entre algunos de los entrevistados en señalar la desaparición de algunos programas como desacertada: “quitaron desde hace dos años el ciclo de guitarra clásica. Al que se le haya ocurrido quitarlo cometió un error y muy relevante para un festival cultural. Hay otra serie de programas que se han quitado o no se les ha dado el énfasis que antes se les daba y creo que eso ha demeritado la calidad”, comentó Jaime Robledo.

En el mismo sentido, opinó Miguel Angel Ortiz: “hacen falta propuestas más sofisticadas; en años anteriores había esa intención, por ejemplo, el festival de guitarra clásica es una de las cosas que más extraño”.

Letechípia Alvarado también comentó al respecto: “se han quitado muchos foros, el de la trova y el de los roleros. No es posible que la gente que tiene más propuesta social y crítica simplemente desaparece; eso me parece lamentable”.

La percepción general de los entrevistados es que esta emisión del Festival Cultural Zacatecas demeritó con respecto a las anteriores y que, con respecto al referente más prestigiado y añejo en este contexto, el Festival Internacional Cervantino y otras expresiones de este tipo, aún está lejos de consolidarse como un referente de alta calidad.

Vía: http://www.ljz.mx/