124 años del natalicio de Ramón López Velarde | Zacateks.com

124 años del natalicio de Ramón López Velarde

Todos hemos escuchado su nombre,  oído algo de su gran obra e incluso declamado en la primaria o secundaria de memoria una estrofa de “La Suave Patria”, pero algunos aun no han caído en la verdadera magnitud de este hombre que murió a la temprana edad de 33 años.

Zacatecano, pero primeramente jerezano, nacido en una casa de la provincia mexicana, que hoy es de las más reconocidas e incluso veneradas por el simbolismo que contiene en su interior.

Como jerezano, reconozco  que es imposible no llenarte al menos por un momento de la obra de Ramón López Velarde, muchos dicen que casi todo jerezano “trae ese don de poesía en la sangre”, quizá por nacer en un rincón tan mágico como lo es este pueblo y por el misticismo, clase y legado que heredó el bardo poeta.

Basta, solo como un ejemplo, con entrar a conocer el viejo pozo para inundar tus sentidos al máximo y recorrer cada rincón de la casa con los aromas y colores que además de existir físicamente, algo intangible los maximiza.

En fin… desde hace unos días se están llevando a cabo las jornadas “Lopezvelardeanas” dónde además de recordar el natalicio y muerte del jerezano, se otorga una medalla iberoamericana con el nombre del poeta y se llevan a cabo actos culturales en varios puntos del país.

En búsqueda de información concreta del poeta para compartirte a detalle, me encontré con esta reseña de “El siglo de Torreón” dónde retratan lo que fue la vida y obra de Ramón López Velarde, espero lo leas a detalle y lo disfrutes tanto como yo, hoy en su cumpleaños:

               El lugar es Jerez, Zacatecas, la fecha es el quince de junio del año 1888, el acontecimiento es el nacimiento de Ramón López Velarde, también conocido como el poeta nacional, cuya obra se caracteriza por su gran calidad en el uso del lenguaje y su temática relacionada con las cosas provincianas y la cotidianidad de los seres humildes.

De acuerdo con datos biográficos publicados por un sitio especializado en poetas (Lospoetas.com), López Velarde fue un hombre de su tiempo, que recibió numerosas influencias literarias asumidas y no.

Ramón empezó a escribir cuando ingresó en el Seminario Conciliar de Zacatecas en 1900; después lo hizo en el Seminario de Santa María de Guadalupe en Aguascalientes y el Instituto de Ciencias de la misma ciudad.

En 1908 ingresó al Instituto de Científico y Literario de San Luis Potosí y colaboró en periódicos y revistas de provincia. Aunque conoció a Francisco I. Madero en 1910 y le simpatizó el movimiento revolucionario, no fue seguidor de la causa.

Para 1911, relatan, recibió el título de abogado y ejerció su profesión como juez en El Venado, San Luis Potosí, en 1912 y de ahí a la capital mexicana, donde acaba estableciéndose en 1914.

Allí, publica en periódicos y revistas ensayos, breves, crónicas y hasta periodismo político; ocupa modestos puestos burocráticos y docentes, entable amistades del mundo bohemio y se inicia con timidez en el erotismo al que puede acceder.

Su primer libro, que es “La sangre devota”, en el que delata su nostalgia por la provincia, aparece editado por Revista de Revistas, consagrado “a los espíritus de Gutiérrez Nájera y Othón” .

Cuentan que en 1916 inició una relación sentimental con Margarita Quijano, maestra culta y hermosa, 10 años mayor que él y que fue breve, ya que ella la terminó por “mandato divino”.

Tres años más tarde aparece su segundo libro: “Zozobra”, de 1919, donde dicen los conocedores de su obra, “pueden advertirse ya las marcas, las ´flores de pecado´, como el las llama, resultantes de haber vivido en la ciudad”. A los 31 años continúa soltero.

Ese año, un amigo de la escuela de Leyes de San Luis Potosí, Manuel Aguirre Berlanga, secretario de Gobernación, lo lleva a trabajar a su lado. En mayo del año siguiente, 1920, la rebelión obregonista hace huir al gobierno y el presidente Carranza es asesinado en Tlaxacalaltongo el 21 de mayo.

El poeta pierde su trabajo y decide no colaborar más con el gobierno, sin embargo, en 1921, cerca del aniversario de la Independencia escribe uno de sus trabajos más conocidos: “La Suave Patria”.

Ese mismo año, la madrugada del 19 de junio, muere asfixiado por la neumonía y la pleuresía, en una casa de apartamentos de la avenida Alvaro Obregón, entonces Avenida Jalisco.

“Lo habían matado, dice José Luis Martínez, dos de esas fuerzas malignas de las ciudades que tanto temiera: el vaticinio de una gitana que le anunció la muerte por asfixia y un paseo nocturno, después del teatro y la cena, en que pretendió oponerse al frío del valle, sin abrigo, porque quería seguir hablando de Montaigne´”, cita el documento electrónico consultado.

Las poesías que dejó a su muerte fueron reunidas en el libro “Son del corazón” y su prosa, que incluye comentarios líricos, retratos literarios, críticas, recuerdos de provincia, temas del momento, etcétera, fueron reunidos por Enrique Fernández Ledesma en “El minutero”.